Préstamo entre particulares. Sin bancos. Urgente. Seguro. Al albañil
en paro Luis Ángel Oviedo le faltaron segundos para morder el señuelo de
Internet. Necesitaba con apremio enviar dinero a sus padres en
Colombia. Y tocó a la puerta de un crédito privado exprés. Fue el pasado
año. Le dieron 2.200 euros y seis meses después ya debía 11.000.
¿Usura? “No, estafa”, zanja nervioso. Junto a él, asiente apostado en un
banco del centro de Madrid el profesor de autoescuela Miguel Ángel
Arriero, de 57 años. Pidió 18.000 euros, que mutaron en 40.000 medio año
después. Los dos se asoman al abismo de perder sus propiedades. Y
culpan de su desdicha a Antonio Arroyo Arroyo, emperador del préstamo
fácil, un controvertido exsubastero que navega
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