3 de mayo de 2015

Nuestra vida falsificada

La noche del 20 de diciembre de 1995, un avión de American Airlines se estrelló contra la falda de una montaña mientras se disponía a aterrizar en el aeropuerto de Cali, en Colombia. Murieron 159 personas, aunque sobrevivieron cuatro pasajeros. Horas después, cuando aún salía humo de los restos, varias bandas de ladrones llegaron al lugar del accidente antes que los equipos de rescate. Pertrechados con herramientas especializadas, los saqueadores se hicieron con la mayoría de instrumentos de aviación de la cabina, piezas de motor y otros componentes del aparato, un Boeing 757. En apenas un día, evacuaron las piezas a bordo de helicópteros. Según el periodista británico Tim Phillips, autor de un libro sobre los peligros de las falsificaciones (Knock­off: The Deadly Trade in Counterfeit Goods; London & Sterling), las piezas, que llenaban una enumeración de 14 folios, fueron a parar a Miami para su venta. Las autoridades hicieron públicas las listas y números de serie. Nunca aparecieron. Fueron probablemente a parar a otros modelos 757 como recambios.
Las piezas de aviación de origen desconocido se denominan “partes sospechosas y no aprobadas” –en inglés, suspected unapproved parts, SUP–. Las hay que son seguras aunque se haya perdido su documentación. “Podrían ser reutilizadas si cumplen los requisitos que verifiquen su funcionamiento”, explica Mike Rioux, un experto en aviación de la compañía JDA Aviation Technology Solutions, con base en Bethesda (EE UU). “Otra cosa es si alguien las roba en un accidente y las coloca en el mercado negro con documentación falsa”.
La sola idea de volar en un avión al que han llegado piezas robadas de una catástrofe ­aérea aterroriza. Ken Gardner es un inspector y experto retirado de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, en sus siglas en inglés). Se dedica, junto con su colega Tom Martin, a dar cursos para reconocer esas piezas. Narra que en la Operación Tormenta del Desierto hubo casos de gente que robó piezas de varios Boeing 747 siniestrados para venderlas en el mercado negro. Las autoridades llevaron a cabo arrestos en Chicago y Honolulú.

Volar es el método más fiable de viajar en la actualidad. ¿Pero hasta qué punto estas piezas infectan la aviación comercial y qué papel desempeñan en los accidentes? La FAA determinó que entre 1973 y 1993 habían estado involucradas en 166 accidentes, algunos de los cuales tuvieron lugar durante vuelos comerciales que provocaron seis muertes. En 1989, un Convair se desintegró a 22.000 pies de altura sobre el mar del Norte. Murieron sus 55 pasajeros. Los investigadores noruegos encontraron arandelas y tornillos falsos en la cola del avión. Según la Coalición Internacional contra las Falsificaciones (IACC, en inglés), se han encontrado piezas falsas hasta en el avión presidencial Air Force One. Un informe del Senado estadounidense realizado entre 2009 y 2010 desveló transistores falsos en los sistemas de visión nocturna de los helicópteros Seahawk e incluso en sistemas de defensa de misiles. Dos años después se estimó que el número de piezas falsas o sospechosas que habían infectado a los aparatos de la Fuerza Aérea estadounidense superaba el millón. Ken Gardner se retiró en 2009 como experto en aviación civil. “Los casos de piezas falsificadas o sospechosas aparecían en entre un 6% y un 7% de los informes”, afirma hoy. Dos años antes de su retiro, la Cámara Internacional de Comercio citó en su informe a bandas rusas que robaban los componentes de una planta en Rusia central para producir y distribuir piezas de aviones de pasajeros como el Tupolev-154 y otras naves de cargo.

2.500.000 puestos de trabajo destruidos por el mercado negro de falsificaciones en los países del G20, según estimaciones de la Cámara Internacional del Comercio. / TED ALJIBE (GETTY)
¿Y por qué se instalan esas piezas sospechosas? Por dinero, es la respuesta de Tom Martin. Algunos de los contrabandistas interrogados por el accidente de Colombia en 1995 respondieron que la venta de estos componentes les resultaba más lucrativa que las drogas. Compañías y fabricantes compiten en un mercado feroz que supone más de 100.000 aeronaves al día surcando los cielos. Un avión comercial en tierra a la espera de una pieza de reemplazo supone dejar de ganar varias decenas de miles de euros al día. Ningún responsable quiere una sola pieza falsificada en una aeronave, pero el mercado implacable propicia la entrada de falsificaciones baratas a través de estaciones de reparación o suministradores externos sin escrúpulos. Los mecánicos no reciben el entrenamiento adecuado para descubrirlas, asegura Daryl Guberman, consultor de calidad de Guberman PMC LLC, en Connecticut. “Todo son prisas. Y siempre está el dólar como justificación”. Este es solo el tentáculo de un monstruo de cientos: el crimen global de las falsificaciones.
Mónica Dopico Martínez es inspector jefe de la sección de delitos contra la propiedad intelectual e industrial de la Policía Nacional. Nada más empezar a hablar en su despacho, se levanta y enseña su particular museo: un paquete de cigarrillos Marlboro indistinguible de uno auténtico; un ­mini-iPhone falso que se adelantó a un falso rumor de Apple; falso material táctico anticorte en guantes de la policía o el Ejército que se rasga con facilidad. “Hoy se falsifica prácticamente de todo”, dice la inspectora. “Detrás se encuentra el crimen organizado. No hay otra forma de explicarlo”.
Internet ha facilitado el mercado, la globalización y la desaparición de las fronteras comerciales. Nos hemos convertido en sus clientes. Y su muestrario es casi infinito. Se calcula que en el mundo circulan cien mi­llones de réplicas del famoso rifle de asalto AK-47. Cada año se fuman centenares de millones de cigarrillos falsos que contienen heces, moscas muertas y hasta huevos de insecto. Bebidas alcohólicas tóxicas, transistores, microchips, champús, cosméticos, perfumes, pasta de dientes, leche en polvo para bebés, detergentes, airbags, todo tipo de artilugios electrónicos, pastillas de frenos para automóviles hechas de serrín, antibióticos, fármacos contra el cáncer, antipalúdicos, medicinas cardiovasculares, copias pirateadas de pelícu­las, música y libros… Y, por supuesto, todo tipo de ropa y accesorios de lujo. Ríos de falsificaciones inundan el planeta. Resulta imposible cuantificarlas.
El daño que ocasionan a la economía mundial es gigantesco. Las cifras son puramente estimativas. Según la Cámara Internacional de Comercio, este mercado negro ha destruido 2,5 millones de puestos de trabajo directos en los países del G 20. Hace cuatro años, el mismo organismo proyectaba para 2015 un movimiento global de falsificaciones –englobando al consumo doméstico y la exportación internacional– cuyo valor total podría alcanzar 1,6 billones de euros. Interpol incluye como crimen digital la explotación de cualquier copia ilegal distribuida en la Red y contenidos pirateados en Internet (libros, música, películas o videojuegos). En España, solo esta piratería ocasionó en 2014 unos 1.700 millones de euros de pérdidas, y de no existir se habrían creado más de 29.000 empleos el pasado año, según el Observatorio de la Piratería.
El 10% de los medicamentos que se consumen en los países en desarrollo son falsos, según la OMS. Se han detectado incluso vacunas contra la meningitis que en realidad consistían en agua del grifo
Detrás de los números se esconden cientos de miles de víctimas sin nombre. La compra de un artículo falsificado contribuye a financiar el crimen organizado, afirma Michael Ellis, director de la Unidad de Falsificaciones y Tráfico en Sustancias Ilícitas de Interpol. “En el momento de la compra, los consumidores no suelen ser conscientes de adónde va a parar su dinero. Suele financiar grupos organizados responsables del tráfico de personas, drogas o blanqueo de dinero”.
Muchos inmigrantes africanos que venden cualquier producto falso en países mediterráneos tratan de pagar la deuda que han contraído con las mafias que han traficado con ellos para llevarlos a Europa. “Tienen que encontrar una forma de pagar a estas organizaciones criminales que los han traído”, asegura Ellis. “Recuerdo un caso donde se había traficado con dos chicas jóvenes de Eritrea en el sur de Europa. Durante el día, las chicas estaban confinadas en habitaciones pequeñas para fabricar CD y DVD, encerradas en apartamentos de alquiler pagados por un grupo de crimen organizado. Por las noches las forzaban a prostituirse. Allí donde el consumidor ve un CD barato, no se da cuenta de que detrás de eso hay personas con las que se ha traficado como esclavos o han sido forzados a entrar en el mercado sexual”.
¿Es descabellado suponer que una persona que se descarga un contenido ilegal o que compra un DVD pirata también contribuye a financiar el crimen organizado? Para la inspectora Dopico “es así de claro”. Y añade: “Mucha gente puede que no lo sepa, pero lo cierto es que todos saben que están haciendo una actividad que no es lícita. El 99% de la gente que compra un producto falso sabe que es falso”.
En 2013, la organización Digital Citizens Alliance estimó en 227 millones de euros los beneficios publicitarios de 596 páginas web de descargas ilegales. La Red es la fuente de lo que se vende ilegalmente en formato físico. Tim Phillips apunta en su obra una sorprendente relación entre el IRA y la piratería. En 1995, Disney lanzó el vídeo de su clásico El Rey León, del que se obtuvieron un millón de copias ilegales. La propia compañía descubrió que el suministrador principal de esas copias era el IRA. Posteriormente, la policía encontró que los grupos paramilitares asociados de Irlanda del Norte obtenían una parte principal de sus ingresos de copias ilegales de música, software y películas.
540.000 teléfonos móviles falsificados fueron interceptados en 2013 por las aduanas argentinas. En la imagen, tienda falsa de Apple en China. / ALY SONG (REUTERS)
La relación entre organizaciones terroristas y el negocio de las falsificaciones arranca a finales del siglo pasado. Hoy se ha consolidado. Zachary A. Pollinger, economista del Harvard Collegeen Massachusetts que ahora trabaja para una firma privada en Nueva York, ha investigado esta evolución. El FBI obtuvo en 1993 evidencias de que los terroristas que colocaron una bomba en las Torres Gemelas se habían financiado con la venta de ropa falsa en una tienda de Broadway. Tres años más tarde, las autoridades confiscaron 100.000 artículos para su venta en los Juegos Olímpicos y descubrieron que detrás estaba la organización del clérigo ciego Sheik Omar Abdel Rahman, sentenciado a 240 años de prisión por terrorismo. En 2004, Interpol intervino miles de pastillas de frenos falsificadas en Alemania por valor de más de un millón de euros, y los investigadores encontraron que los beneficios fueron a parar a Hezbolá –considerado un grupo terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea–. Interpol también ha desvelado que los separatistas chechenos, implicados en atentados terroristas, se han financiado con la venta de CD ilegales. La lista es larga. Se han encontrado conexiones entre la venta de perfumes fraudulentos y la financiación del terrorismo islamista de Al Qaeda. Y el propio comisionado de la policía de Nueva York, Raymond Kelly, afirmó en público que los terroristas de la matanza de la estación madrileña de Atocha, perpetrada el 11 de marzo de 2004, se habían financiado en parte con la venta de CD ilegales.
El economista Pollinger afrontó el problema buscando una relación matemática entre los artículos falsos decomisados en aduanas y la frecuencia de atentados. En 2008 escribió en The Michigan Journal of Business que matemáticamente no se podía probar una relación directa entre la industria de la falsificación y la financiación de actos terroristas. Faltaban más datos. En las aduanas se incauta solo un porcentaje relativamente pequeño de las falsificaciones. Pollinger sugirió entonces examinar caso por caso. “No sabemos hasta qué punto los terroristas obtienen sus ingresos de las falsificaciones para financiar estas operaciones, dada la falta de información sobre esta industria ilícita”, explica ahora este experto por correo electrónico. “Pero también es cierto que este negocio ha surgido recientemente como una fuente potencial de financiación para los grupos terroristas, ya que tienen que buscar nuevas maneras de sufragarse”. Los terroristas y los falsificadores comparten muchas habilidades en común. Son expertos en trasladar personas y material de forma ilegal a través de las fronteras. Estas habilidades “son necesarias tanto para hacer funcionar una organización criminal como para un grupo terrorista, por lo que encajaría aquí la industria de la falsificación”, según Pollinger. La línea borrosa que une a ambos se va aclarando.

Pollinger facilita una investigación aún no publicada que recopila más conexiones: incautaciones en una tienda de Manhattan en la que se encontró un maletín con relojes falsificados y manuales para operar ­Boeing 767 con notas en árabe escritas a mano; otra incautación en un comercio con planos de puentes y túneles de Nueva York, cuyos propietarios aparecieron en una lista de sospechosos de terrorismo encontrados en un apartamento en Líbano, y otra conexión hallada entre los minoristas de una tienda de ropa falsa y la organización terrorista Jamaat ul Fuqra.

Entre 2003 y 2007, Martin Hickman vendió píldoras falsas de Viagra por valor de más de 9 millones de euros en 150 páginas web.
Sobre este tipo de vínculos, el director de la Unidad de Falsificaciones y Tráfico en Sustancias Ilícitas de Interpol, Michael Ellis, cita el caso del argelino Mojtar Belmojtar, un “terrorista y contrabandista” con un sangriento historial e implicado en el contrabando de tabaco falso; por ello se le conocía con el sobrenombre de Mister Marlboro. Belmojtar fundó el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, que derivaría más tarde en Al Qaeda en el Magreb. Y está detrás del secuestro de varios occidentales en la región, además de ser considerado responsable del ataque a una instalación petrolera en Argelia en 2013 que provocó decenas de víctimas mortales.
De vuelta en el despacho de la inspectora jefe Dopico, la investigadora hurga en su vitrina de falsificaciones. Saca una caja de Malegra, potenciador sexual ilegal que se fabrica en India para repartirse en Europa a través de una red de contactos que tenía su epicentro en una tienda de deportes en Bélgica. Habla también de la Kamagra. Estas versiones baratas de la Viagra –el medicamento más falsificado del mundo– se ofrecen sin receta, no han pasado ninguna garantía de calidad ni seguridad. No hay más que teclear cualquiera de los términos. La Red escupe multitud de ofertas. “Muchos la compran por dinero, o porque les da vergüenza, no quieren ir a una farmacia y son capaces de tomarse cualquier porquería”, explica Dopico. Como cabe esperar, sus efectos son muy peligrosos para la salud.
En el mundo hay cerca de 800 fármacos falsificados a partir de marcas genuinas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 10% de las medicinas que circulan por los países en desarrollo son falsificaciones. Se han encontrado vacunas contra la meningitis que consistían en agua de grifo, y píldoras anticonceptivas de harina de trigo; el gigante farmacéutico Novartis ha investigado pastillas falsas idénticas a las verdaderas con ácido bórico, cera para suelos y restos del tipo de pintura usada en carreteras. Estas falsificaciones a veces infectan los sistemas sanitarios de países como Reino Unido. Interpol asegura en su último informe que más de 900.000 dosis de medicinas falsificadas con solo el 60% de ingrediente activo se colaron en las farmacias británicas y fueron consumidas por pacientes que padecían psicosis, cáncer de próstata o problemas de corazón. La investigación concluyó con la detención de un ciudadano británico, Peter Gillespie, que fue sentenciado a ocho años de prisión hace ahora cuatro años.
12.000 personas murieron en Rusia en 2010 por ingerir bebidas alcohólicas falsas que contienen anticongelante, metanol y alcohol isopropilo, que dañan los riñones, provocan ceguera y pueden causar coma. / CHINA DAILY (REUTERS)
A lo largo de la Operación Pangea, en marcha desde 2008, la policía de 10 países confiscó más de 18 millones de fármacos falsos y cerró 45.000 páginas web supuestamente relacionadas con su venta. Un responsable de la Unidad Técnica de la Policía Judicial de la Guardia Civil detalla las cifras de detenciones el pasado año en España: 11 personas y más de 419.000 comprimidos falsificados, “la mayoría dedicados a mejorar la salud sexual, como Viagra o Sildenafil, para el tratamiento de la anorexia o para adelgazar”.
La inspectora Dopico no conoce casos en España de muertes por medicamentos falsificados, “aunque no hay que descartarlas”. Sus colegas americanos le cuentan que en algunas fábricas clandestinas de Viagra han encontrado raticidas. ¿Dónde están las víctimas? Tim Phillips destaca el caso de Timothy Fagan, un adolescente neoyorquino que se sometió en 2002 a un trasplante de hígado y que se medicaba con Epogen, un fármaco para estimular la producción de glóbulos rojos. El muchacho lo había adquirido en una farmacia de la cadena CVS, pero la medicina resultó ser falsa, ya que contenía un pequeño porcentaje del principio activo. El chico no mejoraba de su tratamiento, hasta que su farmacéutico le alertó de un aviso emitido por las autoridades sanitarias sobre lotes falsificados. Y pudo rectificar a tiempo.
En un documental del director Geoff D’Eon se narra la historia de Marcia Bergeron, una residente de la isla de Quadra, en la costa oriental canadiense de Vancouver. Bergeron fue hallada muerta en su cama en las Navidades de 2006. Poco antes de su fallecimiento, la mujer había empezado a perder pelo y a tener visión borrosa. Los investigadores encontraron varias píldoras y fármacos que la víctima había encargado a una página web de una farmacia canadiense. Pero la página resultó ser falsa. Estaba creada por estafadores de la Europa del Este. La piel del cadáver de Bergeron adquirió un tono morado y verdoso. Los investigadores forenses concluyeron que las medicinas que estaba ingiriendo contenían cantidades peligrosas de metales como estroncio, aluminio y uranio, entre otros. Estos metales habían sido usados como material de relleno para las píldoras y, de acuerdo con las investigaciones, procedían de una fábrica ilegal que estaba situada cerca de un complejo minero de India. La mujer había estado envenenándose sin saberlo hasta que fue demasiado tarde.
Botes de Viagra falsificada. / LUCAS JACKSON (REUTERS)
La evolución de los estafadores es cada vez más sofisticada y sus creaciones alcanzan también a los países desarrollados. Pero lo cierto es que las medicinas falsas llevan matando a mucha gente desde hace décadas en otros lugares del mundo, sin que ello despierte la atención internacional. Un anticongelante para vehículos mató en 1995 a 89 niños en Haití: dicha sustancia tóxica formaba parte de un jarabe falsificado para la tos. En 1999, 30 personas murieron en Camboya por un medicamento alterado contra la malaria; cinco años más tarde, el Gobierno camboyano encontró que uno de cada cinco antipalúdicos era falso, ya que no contenía las cantidades suficientes de artesunato, un ingrediente esencial para luchar contra el parásito. Durante décadas se ha inundado Camboya y Tailandia de este tipo de medicinas falsas con bajas cantidades de artesunato para el paludismo, convirtiendo ambos enclaves en campos de experimentación para aumentar la resistencia del parásito –lo que a la postre hace que el fármaco original sea más ineficaz–. Pero las medicinas falsas se extienden también por otras regiones pobres del planeta donde cientos de miles de personas mueren por malaria cada año. La OMS calcula que en Nigeria y en Angola el 70% de los fármacos que se venden podrían ser falsificaciones, de acuerdo con un documento del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.
A estos medicamentos-fake se les considera como el monstruo más grande de todas las falsificaciones. Para Tim Phillips representan la cara más triste y peligrosa. Casi nadie compraría una medicina sabiendo que es falsa. “Me preocupan. Las víctimas son gente pobre que no puede elegir”, asegura Phillips. “Sabemos que matan a cientos de miles de personas al año, pero no cuántos”. Estos fármacos contienen un pequeño porcentaje del ingrediente activo. “En casos como los antibióticos, la gente adquiere resistencias, lo que hace menos efectivos a los genuinos”.Phillips se muestra crítico con la posición que adoptan a menudo los gigantes farmacéuticos ante el problema, sobre el que no suelen pronunciarse o guardan silencio. La razón de ello, explica el experto, es que cuando los laboratorios se refieren a las falsificaciones, el mensaje subyacente suele ser “no compréis los medicamentos genéricos. Y estos fármacos son perfectamente válidos y muy importantes”.
Un mercado negro enormemente rentable. En un artículo del World Policy Journal, la experta Paula Park explica que una inversión de 1.000 dólares en materia prima para falsificar medicinas puede rendir beneficios de entre 200.000 dólares para las más baratas y 400.000 para las más caras –en comparación, 1.000 dólares para comprar heroína y distribuirla en la calle se transforman en 20.000–. El Instituto para la Seguridad Farmacéutica –en inglés, Pharmaceutical Security Institute o PSI–, financiado por los grandes laboratorios, arroja cifras globales –aunque puramente estimativas– de un mercado de 69.500 millones de euros.
1.000.000 de piezas y componentes electrónicos infectaron a los suministradores de componentes del sistema de defensa de EE UU entre 2009 y 2010
En este mundo inundado de falsificaciones de todo tipo, ¿por qué somos tan buenos clientes? No nos importa comprar y tirar a la basura, responde Michael Ellis, de Interpol. “Es un poco la mentalidad de lo quiero ahora la que predomina en las generaciones jóvenes. Compro algo y, si no funciona, lo tiro. Y la accesibilidad está ahí”. Internet es un maná para los grupos criminales. Ni sus mejores sueños lo habrían imaginado mejor. Lo acorta todo. Un golpe de tecla y listo.
Tim Phillips publicó su investigación en 2004. Ha pasado una década. “Y todo sigue igual de mal”, dice al otro lado del teléfono. Alaba el trabajo de la policía, pero lo considera insuficiente. “El mundo ha cambiado y no se va a librar de las falsificaciones”. ¿Qué ocurre con los consumidores que compran sin pensar? “Muchos saben que en ocasiones compran productos falsos. Pero tenemos esta cultura desde hace 20 o 30 años que dice que comprar cosas te hace mejor persona. No soy optimista”.

1 de mayo de 2015

Ryanair sufre una estafa de 4,5 millones de euros en China

Estafan a Ryanair cuatro millones y medio de euros a través de una transferencia bancaria efectuada en China. La aerolínea de bajo coste irlandesa comunicó esta estafa, que se produjo la semana pasada y sobre la cual sigue investigando. Según el diario ‘The Irish Times’, la compañía usa dólares para comprar el combustible que mueve su flota y los fondos supuestamente sustraídos podrían proceder de esas operaciones.
La Oficina Irlandesa de Recuperación de Bienes Criminales se puso en contacto con agencias homólogas en Asia para esclarecer el caso. Aun así, los responsables de Ryanair prevén disponer pronto de este dinero ya que los fondos han sido retenidos.

27 de abril de 2015

Increible pero cierto: estafar a una anciana 100.000 euros ... "NO ES DELITO"

La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid admite los hechos. La empresa de venta telefónica Galería Códice colocó “colecciones de libros, cuberterías, vitrocerámicas, una sauna, una bañera hidromasaje, una columna de masaje vertical” y una larga retahíla de productos “innecesarios” por valor de más de 85.000 euros a una anciana de 87 años que no veía bien y que sufría un deterioro cognitivo.
Sin embargo, el tribunal no aprecia delito y justifica que estas ventas masivas responden a “una política comercial agresiva y poco ética” por parte de los vendedores. Estos, afirma la sentencia dictada el pasado 16 de abril, “únicamente colocaban sus productos, sin preocuparse de las necesidades y condiciones de las personas”. “No se les preparaba de acuerdo a principios éticos”, añade la resolución.
“No deja de sorprender –reconocen los tres magistrados que componen la Sección Sexta– que vendieran a la señora artículos tan innecesarios para ella como colecciones infantiles de libros, nintendos, minibikes, dos sillones de relax y tres placas de cocina”. Los jueces incluso califican de “insólito” que a una mujer de esa edad se le expendieran ese tipo de artículos. “El vendedor tuvo que percatarse de que eran innecesarios”, conceden los miembros de la Sección Sexta, quienes tampoco tienen duda de que "la señora presentaba un déficit cognitivo” en la época de los hechos.
Sin embargo, la resolución judicial exculpa a los acusados bajo el argumento de que el comportamiento de los vendedores “no responde más que a la política de ventas”. Los vendedores no pretendían engañar, concluye el fallo emitido por los magistrados Paloma PeredaJosé Manuel Fernández-Prieto y Francisco Jesús Serrano apenas ocho días después de que se celebrara el juicio.
'No deja de sorprender que vendieran a la señora artículos tan innecesarios para ella como colecciones, nintendos, minibikes...', afirman los jueces
La resolución no considera acreditado que los dos propietarios de Códice –Jorge y Luis C.– y el jefe de ventas de la sociedad, Pablo O. I., tuvieran la intención de mentir a la señora. “No cabe entender que los acusados se aprovecharon de la debilidad mental de Flavia y que, de manera consciente, abusaron de su vulnerabilidad para venderle todo tipo de productos”, afirma la sentencia,
Los vendedores de Códice colocaron a la anciana una larga lista de libros(Pueblos y paraísosMuseos del mundoPatrimonio artísticoHistoria de EspañaBiblioteca infantil o Historia del arte) y de todo tipo de objetos (una cocina al vapor, un set de desayuno, un ordenador portátil, un aspirador, relojes, una central de planchado, dos cristalerías, dos cuberterías o una vajilla) entre mayo de 2010 y enero de 2011.
La anciana vive hoy en una residencia completamente ajena al proceso judicial, donde no compareció por estar mentalmente impedida. El forense explicó que la mujer tenía "un problema de memoria" y la sentencia admite un "deterioro cognitivo", pero también agrega que este “no le afectaba a la capacidad de comprender lo que los vendedores le ofrecían”.
La familia de la anciana se percató de la cantidad de ventas que se estaban produciendo después de que el banco avisara de un último pago que pretendía hacer la empresa de televenta de 75.000 euros y que no podía ser cubierto porque a la anciana ya apenas le quedaba dinero en la cuenta corriente. 

17 de abril de 2015

Los ladrones lo tienen fácil

La vivienda sigue siendo la principal inversión de los españoles y, sin embargo, nos preocupamos muy poco a la hora de protegerla de posibles desperfectos, averías o robos. De los más de 26 millones de viviendas que hay en España, 11 millones –el 42%– no están aseguradas. Y no sólo eso, sino que cuatro millones de hogares carecen de cualquier medida de seguridad, según el último informe elaborado por la División de Hogar de Línea Directa.
Sólo el año pasado se produjeron más de 120.000 robos en vivienda, un 70% más que en 2007, cuando nos encontrábamos a las puertas del estallido de la crisis, según los datos que maneja el Ministerio del Interior. Y aunque la cifra del último año ha caído ligeramente respecto a los registros de 2013, lo cierto es que las cifras no invitan a la tranquilidad. Se ha duplicado el uso de la violencia o la intimidación en los asaltos y las viviendas siguen estando muy desprotegidas.
Además del daño psicológico –la sensación de vulnerabilidad e impotencia de que alguien entre en tu casa– o físico –en caso de agresión–, se encuentra el perjuicio económico. Para que nos hagamos una idea, el importe medio de las indemnizaciones por robo en los hogares se encuentra actualmente en 1.168 euros, ligeramente por debajo de los 1.155 de hace dos años, según datos 
La crisis ha disparado los robos en los domicilios de particulares, y las compañías de seguros lo saben bien. Las alarmas de Securitas Direct avisaron el año pasado de más de 18.000 intentos de robo en los inmuebles de sus clientes. Las tiendas y comercios fueron los que sufrieron más tentativas, llegando a contabilizar hasta 6.230 el pasado año, pero llaman la atención los datos de los chalés (5.209) y los pisos (1.085). “En las viviendas que protegemos se produce un intento de robo cada 34 minutos y la probabilidad de que se produzca uno en un chalet es más del doble con respecto a la del robo en un piso”, señalan desde la compañía.
Las técnicas de robo de los ladrones se han sofisticado y el tiempo depermanencia en la vivienda se ha reducido significativamente. "Actualmente conocemos que los tiempos de los cacos se han reducido, no obstante, por seguridad y debido a nuestra colaboración con las fuerzas y cuerpos de seguridad, no estamos en disposición de publicar cuáles son los tiempos de actuación de bandas ni de respuesta de policía, puesto que esta información puede suponer un riesgo para la seguridad ciudadana teniendo en cuenta que podría servir de referencia a posibles ladrones. Sí podemos indicar que desde nuestra Central Receptora de Alarmas la respuesta de actuación que ofrecemos es menor a 33 segundos", explica a El Confidencial José Ignacio Jiménez del Castillo, director de relaciones institucionales de Securitas Direct.

¿Cuáles son las técnicas más habituales?

Destaca la utilización de marcadores en las casas, método con el que consiguen averiguar cuándo no hay nadie en el domicilio. La estrategia que usan de forma habitual consiste en la colocación de un plástico o papel doblado entre el marco de la puerta principal de la vivienda. Lo dejan durante varios días y regresan para comprobar qué viviendas mantienen esa marca. De este modo, pueden conocer qué inmuebles se encuentran vacíos y acceder a ellos –normalmente, forzando cerraduras– sabiendo que no encontrarán a nadie en su interior.

"El método más utilizado para asaltar las viviendas es forzar una de las ventanas de la casa, seguido por extraer el bombín de la cerradura principal y la conocida como técnica del resbalón, que se basa en utilizar una tarjeta o una radiografía para abrir la entrada", añade Francisco Valencia, director de gobierno corporativo de Línea Directa. Además, según los datos que maneja esta compañía, cada vez es más frecuente que los ladrones entren en las casas cuando sus propietarios están en su interior, punto que comparten desde Securitas Direct. En 2013, el 16% de las víctimas se encontraba en el interior de sus viviendas en el momento del robo y de esas, el 20% sufrió violencia o intimidación por parte de los atacantes, según Línea Directa.

¿Qué roban?

Van a por efectivo, joyas y aparatos electrónicos ligeros y de fácil venta en el mercado negro. "La forma de actuar de los ladrones suele ser rápida, permaneciendo el menor tiempo posible en la vivienda y llevándose objetos que sean fáciles de transportar y vender posteriormente en el mercado de segunda mano", apunta Francisco Valencia. 
Su objetivo es incautarse de los objetos que van a tener más valor en el mercado en el menor tiempo posible. Fuentes policiales indican que en las detenciones efectuadas a bandas criminales por asaltos en domicilios, suelen intervenirse, en su mayoría, joyasrelojesdinero en efectivo, teléfonos móviles y vehículos.
"Depende mucho del perfil del ladrón", aclara José Ignacio Jiménez. "Hay bandas organizadas, clanes familiares que investigan a la posible víctima, cuándo entra y sale de casa, si tiene un buen coche que les hace pensar que puede tener dinero en casa... Cuando entran en una vivienda, su objetivo es que el robo les resulte rentable. Suelen robar dinero en efectivo y joyas. No cualquier joya, sino aquellas que saben que tienen gran valor. No olvidemos que se trata de profesionales. Luego están los rateros, que van probando de casa en casa, de ventana en ventana y si encuentran alguna abierta entran y se llevan lo que pueden", añade.
Esta opinión es compartida por Francisco Valencia. "Efectivamente, en losrobos de hogar se observa cada vez más la participación de bandas organizadas y el uso de técnicas y herramientas más específicas que, en muchos casos, dificultan la lucha contra este tipo de delitos. 

¿Cuándo roban?

"Los lunes y viernes son los dos días de la semana preferidos por los ladrones para cometer robos en los hogares", explica Fernando Olmo, director de siniestros de particulares de Axa Seguros. "Por el contrario, el fin de semana sigue siendo el momento de menor actividad delictiva ya que los sábados y domingos la gente suele pasar más tiempo en casa y la presencia de vecinos es mayor. Por el contrario, en estos días se producen más robos en la calle". 

¿Cómo nos defendemos de los ladrones?

A pesar de que son muchos los propietarios de vivienda que no toman ni una sola medida para proteger su hogar, quienes sí lo hacen optan, en la mayoría de los casos –más del 60%, según Línea Directa–, por las puertas blindadas, seguida de las rejas en puertas y ventanas y la colocación de alarmas –más de un 20% en ambos casos–.
Sin embargo, no son las medidas más deseadas, puesto que casi la mitad de los encuestados elegiría en primer lugar la alarma, seguida de otros dispositivos electrónicos como las cámaras de seguridad o los simuladores de presencia. 

15 de abril de 2015

Crece el fraude de los trabajos fin de grado: ya hay negocios explícitos en la red

"¿Quieres tener mas tiempo para tu ocio? Se realizan trabajos, prácticas y proyectos fin de grado de contabilidad, estadística, economía, carreras de humanidades y ciencias. Hacemos búsquedas temáticas, compilación de fuentes bibliográficas". Este es uno de los anuncios que se pueden encontrar en páginas como Tablondeanuncios.com o Milanuncios.com, en las que cada día se publican unos 30 anuncios y siempre con "garantías de éxito".

universidad-anuncio-600-01.jpg

En la sección de clases particulares aparecen cientos de ofertas. El primer contacto se establece a través del portal y después a través del correo electrónico o whats app.

Hay propuestas de trabajos fin de grado (TFG, equivalente al proyecto fin de carrera) puntuados con matrícula de honor a partir de 250 euros, a medida según titulación y páginas a partir de 500 euros o, incluso para doctorados, que pueden llegar a los 800 o 1.000 euros. Se puede encontrar todo tipo de trabajos, hasta pasar a limpio apuntes de clase tomados a mano.

Crisis y subida de tasas

La crisis, la falta de empleo y la subida de tasas ha hecho que el mercado ilegal de estos trabajos se haya incrementado. De hecho, hay muchos profesionales de distintas disciplinas como profesorado especializado y estudiantes que ofertan sus servicios.

Así, una investigadora que se denomina asesora docente tiene tarifas estandarizadas: resúmenes de libros a nivel universitario: 50 euros cada uno, TFG desde cero: 500 euros dependiendo del tema, número de páginas y posibles desplazamientos a bibliotecas a consultar material. Mejora de TFG: a partir de 150?euros. En ambos casos incluye maquetación y revisión de bibliografía. TFM desde cero: a partir de 600 euros y su mejora a partir de 250 euros. Si se requiere apoyo en tesis doctoral el pago es de una cantidad fija mensual (con permanencia mínima de dos meses). También ofrece un servicio de traducción de materiales.

Los hay que tienen un negocio desde 2012: nohagasnada.com, en el que se compran trabajos y donde los interesados pueden poner anuncios con sus peticiones. Los creadores de la página, dos estudiantes madrileños, cobran un porcentaje entre un 24 y un 28 por ciento por gastos de gestión. También obtienen ingresos por publicidad en la web. Además, tienen un apartado de reintegros y devoluciones por si los más de 15 colaboradores que hacen los trabajos no cumplen con lo pactado. Con más de 1.000 trabajos, estos chicos saben que la crisis y el paro son sus principales aliados. Por el momento, vender trabajos no es ilegal. Para dar garantía a los usuarios, disponen de un software que detecta plagios y, para valorar el contenido de los trabajos, cuentan además con su propio consejo de sabios. Otras ofertas prestan apoyo en la redacción, corrección y realización de trabajos, que depende de la dificultad, extensión, recursos, formato, requisitos, etc, pero cuyo precio por hora es de 7 euros.
Algunos de los anunciantes comentan que hacer trabajos les da "unos ingresos extra" y aseguran que "hay otros que viven de esto porque se dedican en exclusiva".

Este tipo de plagios pueden llegar a tener una repercusión penal, aunque se tiene que demostrar que se ha pagado a otra persona para realizar el trabajo. Si se llegase a demostrar, la universidad podría abrir un expediente disciplinario en el que se valoraría qué medidas tomar: suspenso de la asignatura, expulsión o anulación de matricula en la universidad.

Sanciones universitarias

La mayoría de las universidades consultadas indican que sí han detectado casos en lo que se ha utilizado el plagio o el fraude en la realización de actividades académicas y/o exámenes. De hecho, muchas universidades tienen programas informáticos o inhibidores de frecuencia para que los estudiantes no copien en los exámenes. Otras, que aún no no tienen soluciones de este tipo, están valorando su incorporación en el futuro, con fines preventivos. Pero hasta el momento, el único mecanismo de detección es el análisis del profesor.
Sergio Calvo, director de la Escuela de Doctorado e Investigación de la Universidad Europea, afirma que "el problema no son las personas que se ofrecen para hacer estos trabajos, sino las que se los encargan. Para atajar el fraude hay que incidir sobre estos últimos. Frente a la vergüenza pública y las duras sanciones a las que se someten aquellos que plagian o comenten fraude en países de tradición protestante, en España predomina más la cultura del listillo, resultado directo de nuestra gran tradición de picaresca".

Manuel Ruiz, de la Oficina de Referencia de la Biblioteca de la Universidad de Navarra, afirma que "como fraude debería ser castigado, alcanzando el castigo al alumno que contrata, al que hace el trabajo y a la empresa que lo alberga".
Desde la Universidad de Zaragoza indican que "una medida básica es impedir el marketing que los mismos vendedores de trabajos realizan en algunas de las instituciones afectadas". 

Cabe recordar que pagar para que otro haga tu trabajo es algo que muchos no pueden permitirse, por lo que webs como la del Rincón del Vago (trabajos y apuntes colgados por estudiantes) o Apuntesytrabajos.es (trabajos, ejercicios, prácticas, exámenes, etc.) siguen en activo.

Contra el plagio

La Universidad de Málaga tiene una herramienta antiplagio, Ephorus, vinculada al campus virtual y que al subir las tareas podrá ser activado por los profesores para ver si existen posibilidades de plagio. Se está utilizando para analizar los trabajos de fin de grado.

La Universidad de Vigo ha puesto fin a la picaresca del corta y pega con el programa Turnitin. Este sistema también lo utilizan la Pompeu Fabra, Salamanca y León.

En la Europea cuentan con iThenticate y Turnitin (el software que más universidades usan). Los trabajos se verifican a través de esos sistemas para evitar que lleguen ante un tribunal con un porcentaje de plagio no citado superior al permitido.

Cae una red de estafadores con SMS premium con un millón de afectados

Nunca es tarde si la dicha es buena. Muchas veces hemos denunciado los mensajes SMS, y es increible que se haya tardado 10 años a localizarlos y detenerlos ... precisamente ahora que ya no se utilizan los SMS, por tanto sus delitos seguramente ya estaran prescritos. 



Once detenidos, más de un millon de afectados y cinco millones de euros estafados. La operación Telemensaje de la Guardia Civil ha desarticulado por primera vez una banda organizada en Valencia y Alicante que llevaba casi 10 años dedicada a la estafa continuada a través de mensajes de móvil premium.


El principal modus operandi de la trama criminal era enviar de forma masiva sms engañosos para que fuesen contestados con mensajes premium. En los cebos se decía por ejemplo: "Te estoy escribiendo por Whatsapp, dime por aquí si te llegan mis mensajes" o "Ponte en contacto conmigo para la segunda entrevista de trabajo". Cuando la incauta victima contestaba el sms, pensando que enviaba un mensaje normal, en realidad mandaba un sms por el que se le cobraba 1,50 euros. Para algunos estafados, la cosa quedaba ahí, en un microfraude.
Pero otros llegaron a pagar miles de euros. La banda levantina tenía un Call Centre, con unos diez empleados, que se dedicaban a convertir este primer contacto en un chat (conversación por mensajes escritos), que solían derivar hacia el contenido erótico. "Algún chaval, creyendo que estaba ligado, ha llegado a gastar hasta 2.000 euros en mensajes", ha explicado el comandante Óscar de la Cruz en la rueda de prensa de la operación. "La trama, experta en ingeniería social, almacenaba datos privados de sus víctimas (como su preferencia sexual o si estaban en paro) para poder alargar lo más posible estas conversaciones", continuó el comandante, explicando que también se le abrirá contra la banda un expediente administrativo en la Agencia de Protección de Datos.
La banda levantina de los hermanos Simo llevaba diez años robando, mensaje a mensaje. Un goteo de SMS Premium de 1,50 euros, con el que estafaron al menos cinco millones de euros a más de un millón de personas. Muchas no se dieron ni cuenta.

Cómo evitar el timo

  • Si no quiere caer nunca en una estafa de SMS Premium lo más fácil es pedir a su compañía de teléfono que le inhabilite este tipo de números. Si luego quiere usar alguno, podrá darlo de alta.
  • No conteste a mensajes de números que no reconoce, sobretodo si son “raros”, tienen cinco o seis dígitos y empiezan por 79 o 25.
  • No introduzca su número de móvil en webs de las que no esté muy seguro, podría estar suscribiéndose a un servicio Premium sin saberlo.
  • Si le han estafado denuncie, ante su compañía, ante la Setsi y las autoridades de consumo. No pague la factura o pida que se le devuelvan el importe.
En su último timo, que les llevó a ser detenidos por la Guardia Civiljunto a nueve de sus socios, las víctimas recibían un mensaje cebo: “Te estoy escribiendo por Whatsapp, dime por aquí si te llegan mis mensajes”, “Ponte en contacto conmigo para la segunda entrevista de trabajo”. Unas 150.000 personas al mes contestaron pensando que enviaban un SMS normal. Habían picado. Como descubrirían al ver la factura, solo por contestar les cobraron 1,20 euros + IVA. En el Call Center Levante, en Alicante, una decena de trabajadores mal pagados y vigilados por los jefes con una webcam, se ocupaban de enganchar a las víctimas en chats de creciente tono sexual. “Hay quienes se gastaron 1,50 y no volvieron a caer, pero algún chaval, creyendo que estaba ligando, ha llegado a gastar 2.000 euros”, explicó ayer el comandante jefe del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil Óscar de la Cruz en la rueda de prensa de la operación Telemensaje.
Aunque el fraude con mensajería Premium es un viejo conocido de las asociaciones de consumidores, esta es la primera vez que se conocen detalles de cómo trabajan los estafadores. Experta en “ingeniería social”, la banda desarticulada almacenaba datos personales de sus víctimas (como su preferencia sexual o si estaban parados) para resultar más creíbles. Para que el timo funcionase, los supuestos estafadores contaban con la ingenuidad tecnológica de algunos. “Los SMS llegan con un número raro, de cinco dígitos, a mí me llamaría la atención, pero quizás a mis padres no”, explica De la Cruz. También se valían del automatismo hipertecnológico de otros: “Cuando contestas ochocientos Whatsapps al día, mientras haces otra cosa, ni te fijas”.

Contestar a los mensajes engañosos costaba 1,20 euros más el IVA
El entramado constaba de dos operadoras de SMS Premium conocidas —Polindus 21 y Iebolina Tradicional, según ha podido averiguar EL PAÍS— tras las que se escondían una veintena de empresas pantalla, manejadas por testaferros, que blanqueaban el dinero estafado. “No estamos hablando de un par de espabilados que piratean en su casa, sino de delincuencia organizada”, dice De la Cruz sobre los 11 detenidos.
En España hay 213 operadores con unos 1.500 números de SMS Premium asignados según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). “El porcentaje de los que usan el servicio con fines exclusivamente fraudulentos es cada vez mayor”, opina Rubén Sánchez, de la asociación de consumidores FACUA. “Hace años, aún había gente que genuinamente quería pagar por ciertos contenidos… Pero hoy, con internet y los teléfonos inteligentes, el negocio Premium legal está de capa caída”. “No hay que criminalizar al sector, ya que en algunos casos sigue habiendo un servicio de valor añadido detrás”, matiza el comandante De la Cruz, “pero es cierto que muchas empresas que empezaron vendiendo politonos o imágenes, vieron que esto ya no tenía sentido y algunos buscaron la salida delictiva”.

Algunas víctimas gastaron 2.000 euros creyendo que estaba ligando
Precisamente en el negocio de los politonos comenzaron hace años los hermanos Pablo Jesús y Antonio de los Santos Simo Escabias. Los supuestos cabecillas, en libertad con orden de presentarse en el juzgado, rondan los 40. No tienen un perfil tecnológico pero contaban con la ayuda del informático Joaquín Sempere. Los tres formaban parte del consejo de Gambrro Technologies, la capa más profunda del entramado, pero no aparecen en ninguna de las otras empresas de la red —Arabbesko, Natural Flavor International, Ocioterapia Levante, Falcon Interceptor— que comparten administradores de paja y direcciones fantasma.
FACUA conocía bien las mañas de la banda. En 2014 denunció a Polindus 21, Iebolina Tradicional y Arabbesko Madrileña a la Secretaría de Estado de las Telecomunicaciones (Setsi). Más de un año después, el expediente sigue sin resolver. “Es kafkiano”, dice el portavoz de FACUA. “Se tarda demasiado en desactivar las líneas fraudulentas y se ponen multas ridículas”. Ejemplo: la CNMC sancionó en 2014 por primera vez a uno de estos operadoradores, Bytel, con 10.000 euros.
En los los registros de las cinco sedes que los hermanos Simo tenían repartidas por la Comunidad Valenciana apareció —además de joyas, dinero y coches de lujo— un carpetón lleno de denuncias dejadas sin respuesta, archivadas u olvidadas en la maraña burocrática. Es un ejemplo de la “pasividad e innacción” gubernamental que denuncia FACUA, que reclama una norma específica para regular los servicios Premium (el código de conducta que lo hacía desde 2009 fue anulado en febrero). “Si estos números estuviesen desactivados por defecto y el usuario tuviese que habilitarlos, consciente y voluntariamente, se acabaría con estos timos de un día para otro”, opina el portavoz de FACUA, para quien además de voluntad política, falta interés de las compañías telefónicas para acabar con la estafa. Estas defienden que suspenden y reportan a las autoridades los servicios fraudulentos en cuanto reciben una queja.
“Los de Polindus son unos piratas, pero las compañías telefónicas tampoco te lo ponen fácil para reclamar”, defiende José Nieto Domínguez, estafado que se suscribió sin ser consciente de ello a un servicio Premium de la banda. Tras varios meses de trámites consiguió que Movistar le devolviese los 1.500 euros timados.
“Que devuelvan el dinero es una solución para el cliente, pero nosotros buscamos que los estafadores acaben en la cárcel”, dice el comandante De la Cruz, al cargo de esta operación que ha llevado tres años. Es una tarea difícil dada la complejidad empresarial y las pequeñas sumas timadas. Quién imaginaría que ese SMS que uno no recuerda haber contestado forma parte de un botín de cinco millones de euros.




.

Twitter Facebook Favorites

 
Design by NewWpThemes | Blogger Theme by Lasantha - Premium Blogger Themes | New Blogger Themes