16 de mayo de 2012

Quien roba a un ladron ...

José Lorenzo, Pepe para los amigos, o el 'Dioni de Molina de Segura', como ya empiezan a denominarlo en las redes sociales de internet, se ha convertido en uno de los hombres más buscados, no solo por la Policía, sino también por los vecinos de Yecla y, especialmente, por los clientes de Banco CAM, que quieren poner rostro al presunto autor de la sustracción de 500.000 euros perpetrada en la sucursal central de esta entidad en Yecla.
 
   

«Era un tipo extraño y un poco nervioso», relata uno de los vecinos con los que el supuesto autor de la apropiación indebida compartía barra, de lunes a viernes, en una cafetería céntrica de la ciudad, a escasos 50 metros de donde trabajaba el sospechoso. Un hombre que siempre almorzaba en solitario, al margen de sus compañeros, aunque no le hacía ascos a pegar la hebra con los clientes. 
 
Curiosamente, los empleados de la oficina principal yeclana tienen otro bar más cerca, donde se les puede ver a diario a la hora del café. Pero José era diferente, se iba al otro establecimiento y no compartía el rato del bocata con el resto de trabajadores de las oficinas bancarias. «Pepe se sentaba solo, en la barra, pero, eso sí, hablaba con todos los que se acercaban», explican los propietarios de la cafetería Atrio, que se han quedado perplejos al conocer la noticia. «En el último mes no venía todos los días. Me dijo que era porque estaba muy liado», recordaban ayer en el bar donde compartió decenas de bocatas y tostadas, que era lo que solía pedir. 
 
«Sabía y hablaba de todo»
 
Pepe llegó a Yecla hace más de un año. Luego estuvo un tiempo de baja, a causa de una operación a la que se tuvo que someter, y había vuelto a su puesto de trabajo hacía unos meses. Era un tipo nervioso y «con un mundo interior muy grande. Sabía de todo y le gustaba hablar de todo», explican algunos clientes del bar que frecuentaba. 
 
Eso sí, «contaba poco sobre su vida privada. Una vez nos dijo que tenía dos hijos adolescentes», siguen relatando quienes más cerca estuvieron de iniciar con él algo parecido a una relación amistosa. Los mismo que reconocen que tenía apariencia de estar preocupado. Y es que Pepe movía constantemente la pierna cuando estaba sentado. Ese gesto nervioso podría deberse a las cavilaciones que ya le rondaban por la cabeza, o a un impulso reprimido de huir hacia no se sabe dónde con el dinero del que se habría estado apropiando de manera indebida. 
 
Otra de las aparente aficiones de este exempleado de banca era el coleccionismo. «Compraba cromos de Dragon Ball», relatan en el quiosco donde cada día acudía a recoger el mismo periódico en el que ayer se convirtió en protagonista. Dragon Ball son dibujos de una historia manga que hablan de un personaje que se somete a un entrenamiento de artes marciales y explora el mundo en búsqueda de siete objetos legendarios. La historia, comparada con la ahora iniciada por Pepe, bien puede relacionarse con la de este hombre adiestrado para guardar los dineros de los demás y que ahora seguramente anda recorriendo el mundo intentando que no le encuentren. 
 
El sospechoso tiene 40 años de edad, muy poco pelo y llamaba la atención de algunos clientes «porque no daba los buenos días cuando acudías a la ventanilla», apuntaba uno de los asiduos de la sucursal, que le recuerda perfectamente y que se ha quedado sorprendido al enterarse del dinero que podría haberse llevado. «Un día vimos policía por aquí, pero nos dijeron que era un problema de seguridad con la caja, algo de que no se abría o cerraba», relata el mismo cliente. Por lo que se refiere al banco en sí, nadie ha querido dar explicaciones sobre unos hechos de los que había un rumor creciente en Yecla. «Sí, había oído algo y pregunte en otra sucursal de la CAM, que es la mía, y me dijeron que no me preocupara, que era un bulo que se había corrido». Muy lógico, por otro lado. A nadie le gusta, y menos a un banco, que le roben y encima que sea su propio empleado y se haga público. Cuestión de imagen.
 
Como en toda buena trama, a la historia de Pepe hay que añadirle un detalle que le da un toque de sutileza especial. Y es que el ladrón se conoce bien, en teoría, el papel de la Policía. 
 
Estudiante de Criminología
 
No en vano, José Lorenzo, además de su dedicación al trabajo de empleado de banca, sacaba tiempo para ampliar sus conocimientos en la Universidad. Era estudiante de Criminología. Una ciencia que seguro que le ha servido para preparar la supuesta apropiación de fondos y que ahora estudiará con más ahínco, aunque sea a distancia, para evitar que lo pillen y mantener a buen recaudo los 500.000 euros.
 
Aunque hechos como el supuestamente cometido por este vecino de Molina de Segura sean difícilmente justificables, lo cierto es que ya le han salido admiradores. «Corre, amigo, que no te encuentren y disfruta». Ese es uno de lo comentarios que ayer se podían leer en la laverdad.es, a los pies de la noticia que este periódico ofreció en exclusiva. Una información sobre la presunta apropiación de dinero que se convirtió en minutos en la más leída del día y una de las más seguidas en las redes sociales, y que llevo a fuentes de la Delegación del Gobierno a confirmar los hechos y a situar ya al cajero, previsiblemente, en algún país de Suramérica.
 
Todo apunta a que a este 'Dioni de Molina' le seguirán surgiendo admiradores en las próximas semanas, aunque solo sea por oposición a un sistema bancario que cada día despierta menos simpatías.

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