28 de mayo de 2012

Fórum Filatélico, tres décadas de fraudes burdos y precios inflados

Aunque es uno de los fugitivos más buscados, ha conseguido esquivar a la Justicia durante años. José Manuel Llorca Rodríguez, el cerebro de Fórum Filatélico y también acusado en los casos de ‘Operación Malaya’ y ‘Ballena Blanca’, pasa desapercibido gracias a las innumerables intervenciones de cirugía estética a las que se ha sometido. Así lo atestigua un reportaje de Interviú donde se muestra su último look durante su estancia en el Caribe.

 Llorca es el más buscado desde hace años. Cuando su imperio comenzó a ser desmantelado por la policía, desapareció. Entre 2005 y 2008 permaneció en Venezuela. De hecho, tiene una casa en Isla Margarita, donde organizaba grandes fiestas con mariachis, bailarinas de la danza del vientre y pinchadiscos. En este país se sometió a las primeras operaciones de estética para ocultar su imagen (implantes de pelo, retoques en la papada y las ojeras, nuevo bigote…). Fue allí cuando las autoridades españolas estuvieron a punto de echarle el guante, pero justo antes de la detención volvió a esfumarse abandonando incluso su avión privado. En la actualidad continúa prófugo de la justicia.

Fórum Filatélico sobrevivió 27 años gracias al dinero que captaba de sus clientes, a pesar de que todo su negocio era un fraude: sellos aptos para el franqueo que se vendían como "lujo", intermediarios falsos y envíos de cajas vacías.

El entramado montado por los directivos de Fórum para lucrase y lograr que la empresa funcionara, al menos en apariencia, se describe en las más de ochocientas páginas que componen el informe pericial encargado por la Audiencia Nacional y al que ha tenido acceso Efe.

A pesar de que "la propia actividad de Fórum, tal y como estaba organizada, era económicamente inviable" desde el comienzo, la compañía supo fingir que prosperaba para captar un volumen creciente de fondos hasta su intervención judicial en 2006, que dejó 270.000 afectados y un agujero patrimonial de 2.800 millones de euros.

El precio de la filatelia se sobrevaloraba sistemáticamente, en ocasiones más de diez veces, hasta el punto de no encontrar ninguna empresa dispuesta a asegurar sus sellos.

Sin embargo, ese era solo el primer escalón del entramado.
Los presidentes de la compañía, Jesús Fernández Prada y Francisco Briones, junto a su socio José Carlos Llorca, interpusieron de forma progresiva una serie de intermediarios entre los proveedores de sellos y Fórum, con el objetivo de simular un comercio activo de filatelia que inflara los precios.
Estos intermediarios eran "meras pantallas" controladas por Llorca que le permitían sustraer grandes cantidades de dinero a través de cuentas en paraísos fiscales.

Todo lo relacionado con estas sociedades era irregular, desde su constitución con un capital mínimo -en alguna ocasión de 2 libras, unos 2,5 euros a precios actuales-, su actividad -como inmobiliarias o distribuidoras de vehículos a motor- a la emisión sistemática de facturas falsas.

Además de sobrevalorar la filatelia, los intermediarios a menudo contabilizaban envíos que no se habían hecho, e incluso "hay constancia de que en alguna ocasión los paquetes no contenían sellos".

Esta práctica acabó por despertar la suspicacia de las autoridades portuguesas y alemanas, de manera que los organizadores de la trama optaron por incluir sellos en las cajas, aunque la mayor parte del contenido fuera "material de relleno".

El circuito de redistribución de sellos llegó a su momento álgido cuando "el presidente de la compañía retiró del departamento de filatelia un importante volumen de valores" y los entregó a las sociedades intermedias.

Así, "Fórum comenzó a comprar, de forma sistemática, los mismos valores filatélicos una y otra vez, con movimiento físico de los mismos".

Una consecuencia de esta circulación de la filatelia era que "simulaba la existencia de un comercio activo de sellos", que infló artificialmente su valor, lo que hace pensar a los peritos que "el mero hecho de que Fórum dejara de comprar habría hecho descender los precios".

En 2005, un año antes de la intervención, Fórum comenzó a adquirir una nueva colección de sellos que sus proveedores compraban en las propias administraciones postales, ya que eran tan recientes que eran "aptos para el franqueo".

El informe cita como ejemplo que una de estas series, emitida en Gibraltar, tenía un precio de venta de 0,38 euros la unidad, que el intermediario Spring Este adquiría a 0,41 euros y que Fórum compraba por 0,74 euros, para finalmente colocarlo entre sus clientes a 10 euros, más de trece veces su valor real.

La Fiscalía Anticorrupción tiene que examinar ahora el extenso informe, un trabajo que llevará "mucho tiempo", antes de presentar sus conclusiones a la Audiencia Nacional, mientras uno de los principales acusados, José Carlos Llorca, continúa en busca y captura.

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