2 de enero de 2013

La violencia en los robos, una técnica de intimidación en auge

La brutal paliza que recibió un matrimonio a manos de unos ladrones que entraron en su casa de Llagostera o la muerte por asfixia del presidente de la patronal de Girona, Jordi Comas, tras ser atracado en su vivienda son casos recientes que han hecho saltar todas las alarmas de un fenómeno al alza, el de los robos con violencia e intimidación. A falta de datos oficiales al cierre del 2012, el último balance de criminalidad presentado por el Ministerio de Interior indica que en los nueve primeros meses del año este tipo de delitos han subido un 10,8% y los robos con fuerza a domicilios, un 24,5%. El aumento de la violencia ejercida en los atracos y la intimidación hacia las propias víctimas o sus familiares directos son una forma de anular la voluntad y la resistencia a este tipo de actos delictivos, según los expertos consultados, que añaden que las bandas organizadas de Europa del Este son las que actúan con mayor violencia.

La principal recomendación es “mantener la calma al máximo y la colaboración con los atracadores porque, de lo contrario, no les importa manifestarse brutalmente”, comenta uno de los miembros y vocal de instalaciones de la Asociación Catalana de Empresas de Seguridad (ACAE), Josep Molero. En este sentido, Molero, con más de 30 años de experiencia en el sector, analiza el cambio en el perfil del asaltador de viviendas en estas últimas tres décadas: “Antes entraba en las casas cuando no había nadie, evitando cualquier enfrentamiento, pero esto ha ido evolucionando hasta llegar a entrar cuando los inquilinos duermen –los denominados robos silenciosos- y los que ya van predispuestos a hacer daño en casas que saben que hay cosas de valor”, por lo que afirma que “ahora hay más violencia en los robos”. Por su parte, el presidente de la Asociación Catalana de Corredores y Corredurías de Seguros (ACCA), Francisco Hoyas, también atribuye el auge de los robos a domicilios al hecho de que los asaltantes saben que “hay más gente que guarda dinero en casa por el incremento de la desconfianza respecto a las entidades financieras”. Por eso no es de extrañar que, según Hoyas, “haya aumentado la cuantía de los botines”.

La Navidad, una época propicia para los robos

Durante las fiestas navideñas los asaltos a domicilios suelen incrementarse ya que hay más gente que se va de vacaciones y, por lo tanto, una mayor cantidad de viviendas se quedan vacías. Pero los locales comerciales también son objeto en estas fechas de este tipo de actos delictivos. Sin ir más lejos la correduría de seguros que regenta Francisco Hoyas tiene constancia de tres robos con fuerza en grandes restaurantes de Sabadell, Terrassa y Madrid sucedidos entre la noche del 23 de diciembre y la mañana de Navidad. “Uno de los locales era el único día que cerraba las puertas en todo el año”, comenta.
Para evitar que la sustracción de bienes de valor sea en la menor cantidad posible, Hoyas aconseja no acumular dinero dentro del local –“cuando haya una cierta cantidad de efectivo, ingresarlo en el banco”- y dejar “siempre”, al ausentarse del comercio, la caja registradora abierta para impedir que los ladrones la rompan.

Los objetos más cotizados en los asaltos

Evidentemente, el dinero, las joyas y los vehículos de alta gama son los artículos que suelen desaparecer cuando se produce un robo. Es decir, pocas veces sustraen cosas voluminosas, como electrodomésticos. “Antes se llevaban el televisor, el vídeo, la cadena de música”, añade Hoyas, “pero ahora como mucho roban aparatos que puedan transportar de manera fácil”, como es el caso de las computadoras con pantalla táctil y teléfonos móviles.

Por su parte, Josep Molero, cuenta que hoy en día “es fácil” hacer el seguimiento de coches de alta gama y saber dónde viven los propietarios. “Esta es otra especialidad entre los ladrones”, declara, “una variante de robo por encargo”. Además, afirma que los coches nuevos son los que tienen más posibilidades de ser objeto de un robo de este tipo. A partir del momento de la sustracción, estas bandas organizadas “cambian las matrículas, hacen papeles nuevos y los envían a países del Este de Europa y de Oriente Medio”.

Las técnicas de robo más utilizadas

Los expertos consultados coinciden también en que, a pesar del auge de la violencia en este tipo de delitos, la inmensa mayoría de los asaltos continúan produciéndose cuando los propietarios se ausentan del domicilio. Molero dice que “hay que diferenciar entre los ladrones especialistas en casas y urbanizaciones y los de pisos”. Los primeros, según Molero, “están más preparados ya que tienen información de la vivienda –conocen los horarios en que los propietarios se suelen ausentar- y saben que puede haber cosas de valor, y acceden a la casa saltando la valla o buscan fracturar alguna puerta o ventana”.  

En cambio, los de pisos acostumbran a llamar a los porteros electrónicos, ya que, según Molero, “siempre abre la puerta algún vecino”. A continuación, suelen forzar la cerradura. “Las que sobresalen de la puerta son más fáciles de abrir con una tenaza”, explica el presidente de ACCA, “o si tienen una pared delante, ponen un gato hidráulico y empiezan a darle hasta que revienta la puerta”. La técnica de la radiografía y las tarjetas se utilizan, según Francisco Hoyas, “para las puertas que están cerradas sin llave”.

Las casas, y más si se encuentran ubicadas en urbanizaciones alejadas del núcleo urbano, son más vulnerables a la hora de padecer un robo con violencia. “En un bloque de pisos es fácil que si pasa algo, los vecinos puedan escuchar los gritos, pero en una casa aislada no”, arguye este experto en seguridad. Pero eso no significa que los propietarios de pisos tengan menos posibilidades de ser asaltados, sobre todo, los que viven en plantas bajas y áticos. En estos últimos los ladrones acostumbran a colarse a través de las terrazas. “Es más complicado que los pisos situados a media escalera sean atracados porque sólo tienen una puerta de acceso, blindándola y poniéndole sistemas electrónicos de seguridad ya podemos garantizar la seguridad”, asegura Josep Molero.

Cómo evitar un robo

Los Mossos d’Esquadra publican en su página web una lista de recomendaciones de prevención contra los asaltos a domicilios. Además de estas medidas, los expertos consultados proponen repartir las joyas, guardar el dinero en caja fuerte e, incluso, disponer de varias cajas fuertes. “Pero en la que tengan que abrir los ladrones que haya un montante de dinero acorde con el poder adquisitivo de los propietarios”, comenta Molero. Y por si a caso el robo llegar a perpetrarse, recomiendan tener contratado un seguro con cobertura real de los objetos de valor que hay en casa y hacer fotos de las joyas. Por último, recuerdan que la ostentación en público de la artículos de gran valor –como joyas y relojes- es un gran cebo para que los ladrones seleccionen a sus víctimas. 

La mayoría de los artículos que desaparecen en los robos nunca llegan a recuperarse, según las fuentes consultadas. “Poco de lo que se roba se acaba recuperando”, argumenta Francisco Hoyas, que sostiene que el oro “en seguida lo venden”, y de esta manera se pierde el rastro de la mercancía sustraída ilícitamente.

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