8 de marzo de 2014

Falsificaciones made in Spain

Imitaban bolsos de conocidas y lujosas marcas con tal perfección que el acabado final era prácticamente igual al original. Tan buena era la falsificación que esta red, desmantelada por la Policía con 23 detenidos, había creado todo un mercado de clientes VIP que llegaban a pagar hasta 400 euros.


Bolsos de imitación m" fabricados por españoles y vendidos a clientes con alto poder adquisitivo previa cita y con la máxima discreción, en palabras de la inspectora jefe de Policía Mónica Dopico, que explica a Efe que la organización disponía de hasta diez talleres con todo lo necesario para fabricar de forma casi artesanal cada complemento.

Desde máquinas para el tratamiento del cuero o las telas, que eran de primera calidad, hasta planchas para obtener el logo de las marcas o el remache de los cierres. Ningún detalle se les escapaba del modelo original, ya que incluso los bolsos o las carteras falsificadas se vendían con un certificado de autenticidad.

Dopico destaca que cada Louis Vouton, Loewe o Prada rondaba entre 200 a 400 euros. Confeccionarlos, entre 50 a 100 euros, según el modelo, en el que trabajaban de forma irregular y en unas condiciones infrahumanas mujeres mayores costureras de toda la vida.

Era lo único que contrastaba con el mercado exclusivo que habían montado los dos principales socios. El cabecilla, que había heredado el "negocio" de su padre, conocido por la Policía, controlaba la red desde Valencia, el centro de operaciones, mientras que su lugarteniente era, señala la inspectora jefe, "un buscavidas".

"Buscaba a clientas aunque la venta se movía por el boca a boca, coordinaba el trabajo de los talleres, la adquisición de la materia prima, cien por cien española, excepto los abalorios que importaban desde China, asegura Dopico.

Y es que la organización disponía para la exposición de sus particulares "colecciones" de pisos clandestinos a modo de "showrooms" donde, previa cita, acudían las compradoras, a las que dispensaban un trato personalizado como si estuvieran en una tienda de lujo. Algunas hasta encargaban un modelo concreto a través de catálogo.

Los investigadores desconocen cuánto tiempo llevaban vendiendo de forma fraudulenta los artículos, pero sí que podían haberse embolsado hasta un millón de euros.

Fue precisamente una denuncia de un representante de una conocida firma de marroquinería la que puso en la pista a los investigadores, que averiguaron que una profesora de universidad vendía bolsos de esa marca y que formaba parte de la red.

En total han sido arrestadas 23 personas, 14 en la Comunidad Valenciana, dos en la provincia de Barcelona, uno en Ferrol (A Coruña), otro en Huesca, dos en Cádiz, uno en Tenerife y otros dos detenidos en Leganés (Madrid).

Durante los registros efectuados, los agentes se han incautado de maquinaria industrial para la confección, 66 pantógrafos y planchas de grabado, 381 bolsos falsificados, 451 carteras falsas, 1.131 prendas textiles de imitación, 300 certificados de autentificación falsificados, 1.250 euros en efectivo, y cientos de patrones de bolsos de diseño, entre otros.

Los agentes especializados en delitos contra la propiedad industrial e intelectual de la Brigada Central de Delincuencia Especializada de la UDEV Central, adscrita a la Comisaría General de Policía Judicial, realizaron el pasado año 307 investigaciones vinculadas a delitos de falsificaciones y piratería.

En total, detuvieron a 924 personas, 726 por delitos contra la propiedad industrial y 206 por hechos contra la propiedad intelectual.

Los agentes intervinieron 4.350.983 efectos falsificados, como prendas textiles (504.303); juguetes o artículos infantiles (301.433); joyería o bisutería (131.906); calzado (39.831); perfumes (3.408); artículos de fútbol (20.586) o CDs y Vds. (124.714), entre otros artículos.

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