Excavadoras, tractores, camiones, maquinaria de construcción... Un supermercado del motor de la construcción a precios de ganga. Esa era la pantalla. La realidad: un grupo mafioso que no tenían ni una pala y que vendían humo a través de una página web que no era más que una imitación de los sitios reales de venta de maquinaria pesada de segunda mano. La trama se completaba con cuentas bancarias abiertas en España con documentación falsa, en las que ingresaban el botín logrado con el engaño a sus víctimas. En poco más de dos meses, los bandidos, ahora detenidos por la policía española en colaboración con las fuerzas de seguridad checas y rumanas, llegaron a atesorar 175.000 euros procedentes...