Tumbado en la cama y con unos auriculares puestos, relajado y concentrado en los sonidos que invaden su mente. Ésta es la forma de consumir drogas que tienen los jóvenes que se han acercado a la novedad de las llamadas drogas virtuales o e-drogas. Adiós al engorro de liar un porro evitando que se caiga el hachís, adiós al amargo sabor de las setas alucinógenas o de los polvos de MDMA, adiós a la preocupación por no perder ese minúsculo papelito empapado de ácido. Y lo mejor, adiós a sus nefastas consecuencias físicas y mentales.Ahora sólo es necesario un ordenador y unos auriculares para pegarse un buen viaje, porque las dosis de droga se pueden descargar de internet. El invento consiste en bajarse un archivo de audio que se fundamenta en los latidos binaurales, un fenómeno neurológico...