
Será un gesto cada vez más cotidiano: al pagar, ya no meteremos la tarjeta de crédito por la ranura del datáfono, sino que la acercaremos unos centímetros al dispositivo de pago y, sin contacto físico (de ahí lo de 'contactless'), vía comunicación inalámbrica, pagaremos. Si la compra es menor de 20€ no tendremos ni que poner el PIN. Rápido, fácil, indoloro pero... ¿seguro? No tanto como parece.
"Alrededor del 80% de nuestras tarjetas ya son 'contactless' y el objetivo es que a finales de 2016 sea el 100%", asegura a Teknautas un portavoz de ING Direct. La misma situación se comparte en el resto de entidades financieras españolas, decididas a acabar el año con esta nueva forma de pago convertida en estándar. Pero algunos...