
Quiero felicitar efusivamente a la persona o personas anónimas que han hecho este trabajo inmenso, que queda resumido en dos palabras: justicia poética.
Aunque sólo sea una gota en el océano, me siento reconfortado con lo que estamos descubriendo Con con los papeles de Panamà. Y a partir de ahora, los malos, ya saben que nunca van a estar a salvo.
Que cara de buenas personas tienen, de no haber roto nunca ningún plato, y todos tienen mil excusas para justificar las cuentas en paraisos fiscales. Esto me recuerda una frase, que dice: No dejes nunca que un asesino se justifique.
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